Mucha gente cree que, siempre que el rodillo del espejo esté pulido hasta alcanzar un brillo y una suavidad suficientes, debe estar en su estado óptimo. Sin embargo, en las aplicaciones industriales, esta idea es parcial.
Si la rugosidad no se ajusta correctamente, incluso si el rodillo del espejo tiene una alta precisión de mecanizado, puede provocar problemas de producción.